DANDO LA BRASA (o teletipo breve y conciso para dar fe de que seguimos aquí)

Vaya tela. Mira que me propongo no descuidar el blog más de lo debido, pero nada. Y eso que ahora no se trata de una cuestión de desidia, que va. Ahora de lo que se ha tratado ha sido, una vez más, de falta de tiempo. Hace ahora una semana que he terminado más de un mes y medio de trabajo en la cocina de un conocido espacio cultural madrileño. Me he inflado a cocinar, como siempre quise, con vía libre para elaborar los platos que me han dado la real gana, y además, con una cierta responsabilidad en el asunto.

Por otra parte, hace ya un mes que celebramos el Jazz & Brunch de In Dreams Café. Llenamos, con 80 personas, un espacio configurado para 70, y nos lo pasamos en grande con la música de Mother Mayhem. Ahora que vuelvo a tener tiempo, prometo solemnemente editar el vídeo que grabamos en unos días, para que le echéis un vistazo.

De momento, seguiremos trabajando con la gente de Fuegomarket. Sé que os he hablado mucho de ellos, pero no tengo tan claro si les habéis visto funcionar. Si es así, aquí tenéis uno de sus vídeos. Un poquito de brasa ahora que llega el frío.

 

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UN HUERTO EN CASA (o el día menos pensado me exilio a la montaña)

Así las cosas, de vacaciones aunque con un trabajo cómodo entre manos, he metido en la maleta las cuatro camisetas que tengo y me he instalado en el campo. Así, a lo residencia de verano. Cuando miro por la ventana veo una montaña, y cuando salgo a la calle huele a lo que huele el campo; algo que es difícil de describir, pero que mola.

El campo es un sitio donde apetece ponerse a cocinar. En estos días hemos metido en el fuego arroz para hacer risotto, carne de la sierra y hasta un botillo, cortesía de V y M. También en estos días hemos recogido los primeros tomates de las matas que plantamos en primavera. Y nos los hemos comido. Con eso de que es verano, nos estamos moviendo, no te creas; pasamos por el Jazzaldia de Donosti, por el pirineo navarro, y aún haremos alguna visitilla playera. Sin embargo, por lo menos un ratito cada día, me he acordado de la montaña que se ve desde la ventana. Y me entran unas ganas muy gordas de quedarme en el campo pa los restos.

Así que desde el campo vamos a hablar, como no podía ser de otra forma, de cómo construir un huerto en la terraza de tu casa. No se trata, ni mucho menos, de un vídeo técnico. Más bien son los consejos más básicos para plantar tomates o calabacines. La tierra siempre húmeda y el sol hacen el trabajo sucio, y luego tú te los comes, que es una actividad muy recomendable. Y todo gracias a mi amigo J, que me dejó grabar en su huerto, y se curró un microtutorial que te cagas. Aunque antes de cerrar el chiringuito de este post, un par de recomendaciones para gastrofans:

1. El pacharán Gaizka, una delicatessen para los amigos de la cara más golfa de la endrina. Le quitan la semilla a las bayas y les queda un licor para quitarse la boina.

2. Los fanáticos de la barbacoa y la cocina a la brasa deberían conocer a la gente de Fuegomarket, tienen el catálogo más completo de leña, aromáticas, carbón y maquinaria, y una curiosa forma de entender el fuego y su efecto sobre los alimentos. En breve, sabréis mucho más de ellos.

Hale, a disfrutar de la canícula.

Pincha aquí para escuchar la canción