Carne de gallina en pepitoria

Hoy es uno de esos días que te los pasas con la carne de gallina sin ninguna razón especialmente relevante. Bueno, supongo que influye que la escuela ha cerrado por vacaciones, y después de dos meses y medio tengo la tarde libre para rascarme el higo o, poniéndonos productivos, escribir un poquito, porque vaya tela lo descuidado que tengo el blog. Pero a lo que íbamos; que llevo todo el día con la carne de gallina por los motivos más peregrinos. Esta mañana, por ejemplo, mientras aliñaba unos solomillos en el curro antes de pasarlos por la brasa, me he acordado de dónde estaba hace justo un año; por aquel entonces no paraba de pensar en el futuro y, mira por dónde, hoy, un año después, me he permitido el lujo de recordar el pasado sin nostalgias ni esas mierdas. Sólo por recordar. Y se me ha puesto la carne de gallina.

Luego, en el metro, de camino a casa, unos chavales turcos, gente con pasta a juzgar por las cámaras que llevaban colgadas del cuello, han empezado a hacerle fotos a una niña que no tendría ni un año. Lo hacían en agradecimiento hacia la madre de la criatura, que un rato antes les había indicado cómo llegar hasta la plaza de toros de Las Ventas. Un agradecimiento raro, en todo caso, porque luego, cuando se han bajado del vagón, ni siquiera han hecho intención de tomar nota de un correo electrónico o algo para enviar las imágenes a los orgullosos progenitores, que sostenían a la cría como si tuvieran en brazos una réplica de Kate Moss en miniatura. Llámame maricón si quieres, pero la escena también me ha puesto la carne de gallina. En qué estaré yo pensando…

Y ahora llego a casa, enciendo el ordenador, me pongo esta canción y venga, la carne de gallina otra vez. Así que, con la sensibilidad cutánea de un consumidor de éxtasis, he decidido escribir sobre esta sensación que me recorre el cuerpo, y dejar para mañana (o pasado, que ahora tengo las tardes libres. Sí, ya sé que lo he mencionado antes, pero es que aún no me hago a la idea) novedades culinarias, como que me he clasificado junto a otros cuatro compañeros de la escuela para participar en el concurso de pinchos que organiza la cátedra Ferrán Adría de la Universidad Camilo José Cela. Pero eso, mañana (o pasado), que ahora me piro a la calle, a que me dé el sol en la cara.

Anuncios

2 comentarios

  1. Me ha alegrado volver a leerte eres grande, las tardes libres te las merecías pues ya sabes que sigo con mucho interes tus platos deliciosos y tus estudios no menos brillantes. Continua así que llegaras lejos.
    Besos

  2. Me ha encantado volverte a leer, se te echa mucho de menos cuando te ausentas tanto en el blog, aunque no lo creas, ya tienes una legión de fans. Me gusta mucho lo que cuentas que te ha provocado la carne de gallina, eso solo le pasa a las personas que tienen buenos sentimientos como tú, eres un campeón. Te quiero.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: