Vale quien sirve

La Escuela Superior de Hostelería está situada en la Casa de Campo de Madrid. Quienes no conozcan la zona no sabrán que la Casa de Campo es un parque enorme en el que se mezclan domingueros, corredores, prostitutas y ociosos en general. Tiene un lago, un parque de atracciones y un zoológico con un oso panda. No es un mal sitio si lo tuyo es el rollo natural. O si quieres irte de putas, claro.

En los alrededores de la escuela hay siempre grupos pequeños de adolescentes, sentados en los bancos cercanos o apoyados en el muro que rodea el edificio. Algunos (muchos, la mayoría) fuman porros con un ojo puesto en la china y el otro en los coches de policía municipal que, con bastante frecuencia, hacen ronda por la zona. A simple vista, la fachada y todo el conjunto parecen los propios de un instituto de secundaria. Nadie diría que sus paredes encierran la escuela de cocina con más solera de todo el Estado español.

De vez en cuando, entra alguien más talludo, como fue mi caso ayer, primer día de mis dos años de formación para convertirme en cocinero. Para ser justos, debo decir que lo que vi no superó en absoluto mis espectativas; alrededor de cuarenta personas en clase, de las cuales treinta podrían tener más de veinte años menos que yo. Además, en mis primeras prácticas en cocina, no hice otra cosa que picar patatas, pesar unos buñuelos y limpiar una máquina de amasar. Bueno, eso después de que me mandaran a casa por haberme presentado en clase sin afeitar, que esa es otra. Sin embargo, fue a la salida cuando creo que le encontré cierto tranquillo a todo esto. En la puerta principal, escrito en unas letras discretas de color negro, pude leer la siguiente inscripción: “Vale quien sirve”. La frase es inquietante, para qué negarlo. Y tampoco es que la entienda muy bien. Pero es precisamente por eso, porque hay cosas que a primera vista no se entienden y luego resultan fundamentales, por lo que todo esto debe de tener algún sentido.

De todas formas, para desquitarme un poco, he decidido que este fin de semana haré coulant de chocolate de postre, que viene a ser lo mismo que trabajar montando escenarios y pasar luego tus ratos libres tocando la guitarra en casa creyéndote Jimi Hendrix. Anda que no…

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4 comentarios

  1. Así es Jose dejando su sello, no solo en lo creativo sino en su estilo, es único.
    Sigue adelante

  2. Me encanta cuando me recomiendan buenos blogs, seguiré tu viaje, si me dejas, claro.

  3. Claro que si compañero, VALE QUIEN SIRVE, y el que no… pues se lo tendrá que currar mas. Que alivio saber que tu eres de de los que vale, eso si afeitado, que a la cocina hay que ir como a la guerra… y además afeitado. Ánimo y ya nos cuentas que tal esa coulant de chocolate.

  4. es el lema de la OJE

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