Microrrelato pequeño y, en consecuencia, redundante

El crítico gastronómico entró en el restaurante y pidió el bocado más especial de la casa. Una hora y media más tarde, el camarero se dirigió a la sala y le colocó sobre la mesa un plato vacío. Ambos, crítico y camarero, se miraron con cara de desconcierto, ignorantes de lo imprevisible que puede llegar a ser un cocinero indeciso.

Pues eso, que a mí tampoco se me ocurría sobre qué escribir hoy. A ver mañana.

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