Hambre

El hambre espabila. Quiero decir, que cuando tomas la decisión de mandar a tomar por culo lo que te ha dado de comer durante un puñado de años, no te queda otra que buscarte la vida porque el tiempo corre en tu contra. Y entonces, se te despiertan unas conexiones cerebrales que deben de estar relacionadas con la osadía o algo así. Digo todo esto porque en el tiempo que ha transcurrido desde que decidí dedicar mis días a cocinar, he hecho cosas que en estado de equilibrio psico-laboral probablemente ni se me habrían pasado por la cabeza. Cosas como localizar a B, alguien con quien no había vuelto a hablar desde 1990. B es hoy un cocinero que te cagas; un tipo que ha estudiado en París, que ha currado con alguno de los más grandes y que dirige en Madrid un pequeño restaurante donde te puedes comer un huevo de corral a 69º con trufa y puré de apio.

A pesar de que con quince años fuimos bastante colegas durante una temporada, bebimos bourbon y escuchamos a los Cramps, yo creo que B ni siquiera se acordaba de mí. Pero las conexiones cerebrales de las que hablaba antes me empujaron a llamarle y contarle mis planes rocambolescos. Y el caso es que me recibió. Da igual que me dijese que la cocina es un trabajo de locos, y que lo mejor que podía hacer era olvidarme. Lo importante es que también me dijo que cocinar es el oficio más apasionante del mundo, mientras intentaba describirme el indescriptible sabor de la becada. Y a estas alturas de la película, con eso me basta para seguir adelante.

A lo que voy es a que el hambre espabila. No hablo sólo de hambre física, sino también de hambre de respuestas, de hambre entendida como inquietud o simplemente como inconformismo. Tal es así que anoche, para cenar, herví tres puerros cortados en juliana, y cuando estuvieron bien blandos, los pasé por la batidora incorporando un poco de nata. Luego, como si llevara haciendo esto toda la vida, corté una manzana en dados pequeños, los poché en la sartén con ajo picado y los añadí a la mezcla. El resultado final, un inconformista puré de puerros con manzana que nos comimos con pollo. Y de postre, me puse este temazo de los Cramps.

Anuncios

Una respuesta

  1. Con esa forma de contar tus experiencias y los platos que preparas ya se ve el cocinero que se avecina.¡ Yo creo que el BULLI lo han cerrado pensando en la que se les avecinaba!
    Enhorabuena

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: